Ka-Zar el existencialista

Una de las grandes series de la etapa Mundi Cómics de Vértice, con continuidad bajo la línea Surco, fue sin duda la de Ka-Zar el salvaje, que aquí tenía poco de salvaje; sin que esto le reste ni un ápice de interés, todo lo contrario. Frente a otros acercamientos más «tarzanescos» al personaje, aquí encontramos a un Kevin Plunder más refinado e intelectual, con dilemas existencialistas propios de cualquier persona que se va instalando de forma irremisible en la edad adulta.

Firma los guiones nada menos que una leyenda como Bruce Jones, y el apartado gráfico corre a cargo de Brent Anderson, que para mí entrega aquí su mejor trabajo, muy superior incluso al mostrado después en «Dios ama, el hombre mata» o en Astro City.

Aunque en la edición Vértice López Espí hace un gran trabajo como portadista, como siempre, lo cierto es que merece la pena recrearse en las portadas originales de Anderson, que en concepto, planteamiento y ejecución me parecen soberbias.

Hay aquí un Ka-Zar con inquietudes filosóficas y en proceso de autodefinición, sí, pero también una aventura constante. Desde el descubrimiento de un nuevo país en la Tierra Salvaje, Pangea, hasta el desarrollo de nuevos personajes a cuál más interesante para el lector. La profundidad y la construcción de todos ellos, incluso del propio tigre dientes de sable, Zabú, es de una solidez poco habitual. La saga de Belasco, con todas las referencias cultísimas a Dante Alighieri y su Divina Comedia, la recuerdo como una de las lecturas más desasosegantes que he experimentado de niño.

Y hay también, reconozcámoslo, una sexualidad patente y sincera de los personajes. Desde esa espectacular Shanna, mujer adulta inteligente que tan sugerente resulta no sólo por su físico (ese costado que recuerda al atrevido traje de Maureen O’Sullivan en el primer Tarzán de Weissmuller) sino sobre todo por su actitud. Pasando por otros romances sobrevenidos a lo largo de la serie, que no tienen nada de platónico.

En definitiva una sorpresa para el lector de la época, y un sólido tebeo de aventuras tan adulto, o más, que muchos otros cómics que se vendían como tales en las revistas «no de superhéroes» de la época. Recientemente ha sido recopilada en varios Marvel Limited Edition, aunque los ejemplares de Vértice y Surco tienen, y siempre tendrán, un encanto insuperable.

Víctor Martínez